El Perdón


Cuando nos  al Perdón, muchas veces nos referimos a la frase coloquial, “te perdono pero no te olvido” para ubicarnos mas en la realidad de lo que constituye y el valor que tiene veamos un poco de su raíz; que provienen del prefijo latino per y del verbo latino donāre, que significan, respectivamente, “pasar, cruzar, adelante, pasar por encima de” y “donar, donación, regalo, obsequio, dar.
El perdón consiste en esencia en que el perdonante, que estima haber sufrido una ofensa, decide, bien a petición del ofensor o espontáneamente, no sentir resentimiento hacia el ofensor o hacer cesar su ira o indignación contra el mismo, renunciando eventualmente a vengarse, o reclamar un justo castigo o restitución, y optando por no tener en cuenta la ofensa en el futuro, de modo que las relaciones entre ofensor perdonado y ofendido perdonante no queden afectadas. El perdonante no “hace justicia” con su concesión del perdón, sino que renuncia a la justicia al renunciar a la venganza, o al justo castigo o compensación, en aras de intereses superiores. También se habla en un sentido impropio de perdonar un castigo, una deuda u otro tipo de obligación, en el sentido de renunciar a exigirla.
Dentro de la escuela de la vida, el perdón es una de las materias más difíciles de aprender. Consideramos que guardar rencor es más fácil y más seguro, ya que esto impide que las personas que en algún momento nos hicieron daño, nos vuelvan a lastimar. Nada está más lejos de la verdad.

Tenemos que ser conscientes que el perdonar nos hace libres, nos quita la carga. Recordemos que la energía acumulada en nuestro organismo por el rencor, baja nuestras defensas desencadenando enfermedades que, de manera gradual, pueden causarnos hasta la muerte, como por ejemplo el cáncer.

Sólo basta perdonar para darnos la oportunidad de vivir en libertad. No es necesario que la persona a la que perdonamos se entere o este presente. Tampoco tenemos que reiniciar la relación si no lo deseamos. Tampoco se trata de olvidar. El perdón nos sirve para que este tipo de recuerdos no nos dañe más, para que ya no nos duelan. El perdón es para el bien de la persona que perdona.

Es necesario antes de perdonar a los demás, aprender a perdonarnos a nosotros mismos. Dejar de atormentarnos por lo que hicimos o dejamos de hacer. Elimina la culpabilidad de tu esquema de vida y en su lugar saca provecho de tus errores aprendiendo de ellos y no volviéndolos a cometer.

Para perdonar elige actuar mediante la compasión, la comprensión y la ausencia de juicios.

Para iniciar un proceso de recuperación o de sanación real del pasado y de las cosas que van sucediendo en el presente al enfrentar el mundo condicionado por el ego… es vital e importante llevar acabo el proceso del perdon pero con un verdadero sentido, por que correremos el riezgo que las cosas regrecen y nos golpen mas fuerte como en el caso de un proceso de depresión o un patrón de conducta agresivo, lacerante, atormentador,etc.

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