Nos Perdemos en El Camino


Cuando nace el Juicio en Mi… y mis Emociones, se ven perturbada,s por mi Apreciación de las cosas ya que este genera Culpa.

Es aquel acto mental que afirma o niega el valor moral ante una situación determinada o un coportamiento del que somos testigos, es decir, el juicio que se da como resultado se pronunciará específicamente sobre la presencia o ausencia de ética en un hecho o actitud.

En realidad a pesar de lo poco que nos conocemos y la gran negación de las circunstancias que vivimos, nos vamos desintegrando poco a poco a través del paso de los días, meses y años de nuestra existencia.

La finalidad es tener un punto de referencia y ubicación real de que lugar estamos en estos instantes o momentos, ya que a través de nuestras experiencias fuimos enmarcando los diferentes patrones de conducta y emociones básicas que nos han ido dando forma todos estos años.

Ya que con nuestra forma de ver las cosas y sentirlas fuimos tomando juicios de valor que nos fueron haciendo mella en cada forma de sentir y aceptar la realidad, según lo vivimos; y esto hace que se repercutan en nuestras actitudes y emociones, en un mismo sentido y dirección.

Partiendo de que el hombre no tan solo es materia y que esto es como el proceso anterior o la forma superficial de ver las cosas, como la hemos concebido hoy; pero lo que quizás es mas trascendental es que somos mucho mas que un cuerpo físico, somos mente y espíritu también; el ser humano o espíritu encarnado muestra a lo largo de su historia inmensas aptitudes, dones, cualidades y virtudes,  que han sido olvidadas, ya sea por olvido o por la mediocridad, que ha brindado la divina inconciencia de mi realidad, con ese mundo condicionante por el juicio.

Esto ha fundamentado una búsqueda insaciable de mi libertad, felicidad y amor pleno, aunque todo esto realmente parte e inicia de él mismo, por el don divino, de ser cocreador con su Ser Superior, que a su vez es el hacedor de todas las cosas por medio de las cuales hoy nos “señoreamos” por la vida, aunque a lo que llamamos vida sea en nuestra idea, “un valle de lagrimas y sufrimiento”.

Partiendo de que el hombre no tan solo es materia y que esto es como el proceso anterior o la forma superficial de ver las cosas, como las hemos concebido hoy, recordemos algunas grandiosas líneas de la historia universal dada a los hombres como un punto de referencia, claro me estoy refiriendo al libro de libros la Biblia que dice en sus primeras líneas del Génesis (1,1-31),  en donde el todo poderoso nos provee del lugar bello donde vivir y manifestarnos (viendo todo lo perfecto…descanso)

Nosotros somos bendecidos con la abundancia desde aquel entonces, el creador y señor de todas las cosas no nos midió, ¿por qué hoy nos limitamos nosotros mismos y sufrimos y nos lamentamos de nuestros hechos?

Nosotros recibimos como árboles plantados en la tierra, todas estas bendiciones connaturales de nuestro origen simbolizan nuestros brazos al infinito, con una comunicación directa con nuestro creador, esto nos hace estar en armonía con el universo, incluyendo a nosotros mismos en todas nuestras dimensiones; es una integración en armonía que constituye la unidad que somos con el todo.

En este estado el hombre lo que piensa producto de una idea genera una sensación de alerta la cual va a motivar a una reacción química neuroendocrina y neuromuscular totalmente estable que nos impulsara a la acción creativa  la cual nos conducirá a una función usual de la idea, debido al gasto proporcional de nuestras energías generadas en el proceso nos pudimos desarrollar plenamente durante un gran tiempo ya que ellas no dejan rastro alguno de sustancias químicas sobrantes que posteriormente o en otro caso serian nocivas (representación de un joven con los brazos abiertos o a un padre) como por ejemplo:

A Pedro se le antoja comprar un pantalón nuevo, esta idea genera una emoción lo cual lo lleva a ver diferentes aparadores con el fin de ver, cual se ajusta a su estilo y a su presupuesto, esto hace que se excite o estimule una reacción química, neuroendocrina y neuromuscular, pero al darse cuenta que su presupuesto no alcanza, viene la frustración  o la desilusión de no poder comprarlo; pero que pasa de esta forma el genera una energía durante este proceso y al no llevarse a su función usual se transforma en toxina lo que seria contrario que si realmente alcanzara su presupuesto y la función usual se llevara a cabo, entonces entraría el placer y la satisfacción generando una energía vital para el cuerpo que son las endorfinas que a su vez estimulan nuestro sistema inmunológico generando confort, paz y tranquilidad la cual nos llevara a la homeostasis.

Al ver estas pequeñas desavenencias en aquel entonces, retomamos el ejemplo del Edén o paraíso (Génesis 2,15; 7). En donde dios pone al hombre en paraíso de las delicias para que le cultivase y guardase, le dio un precepto, que podría comer cualquier fruto de los árboles del paraíso, mas el árbol que “se encontraba en el centro, ese era el árbol de la esencia del bien y del mal, no comas porque infalible morirás”.

No obstante esta advertencia y el acecho del animal mas astuto, la serpiente (Génesis .3,1-6) que tentó diciéndole a Eva que era mentira,  entonces creo la duda diciendo lo que pasaba y es que el no quería que fueran como el, que abrieran sus ojos y que sean como dioses conocedores del bien y del mal y que no morirán, al ver todo esto, Eva se refirió al fruto y comió del el y dio a comer a su pareja (Adán) y entonces viene la primera separación y entonces viene la primera separación por el juicio injusto hacia dios, porque tomamos la falsa idea de el, entonces cuando dios les llama y ellos no salían a su encuentro hasta que afrontaran la realidad diciéndole que no contestaban por su desnudez que les daba vergüenza, entonces viene la segunda separación por el juicio al sexo. En el primer paso el hombre se divide al perder la comunicación con dios, en mente consciente y subconsciente y al consumir el siguiente juicio en la mente se fragmenta del cuerpo físico, ya que lo juzga malo (Génesis 3,7 y 3 y 10) el hombre en su condición básica muere en verdad, porque sale de la ley de la abundancia y entra a la ley de la supervivencia, que es morir poco a poco y vivir limitado. Para sobrevivir se condiciona o se pertrecha entre emociones básicas. El odio, la cólera, el resentimiento y el miedo. La primera aniquilante, la segunda desordenante, la tercera acumulante y la última injustificante, con las dos primeras luchamos y con las dos últimas huimos.

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